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Esmeralda Pérez

"Palacio Nacional"
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"Palacio Nacional" de Esmeralda Pérez González






          Texto completo:

Experiencia personal

"La marcha del silencio, se lleva a cabo año con año después de realizada la matanza estudiantil de 1968, esta marcha concentra una cantidad enorme de personas en la plaza de las tres culturas, ubicada en Tlatelolco lugar donde fue llevado a cabo dicho genocidio.

Dentro de este contexto, llego el 02 de octubre del 2009 a Tlatelolco y junto con la marcha realizo el recorrido de la plaza de las tres culturas al zócalo capitalino, durante mi transito helicópteros nos siguen, se escuchas algunas voces que gritan “el pueblo unido, jamás será vencido”, al llegar al Palacio de Bellas Artes entre granaderos que forman una valla humana, paso frente a ellos en un roce sutil, y segundos más tarde se crea un ajetreo entre la multitud, muchos corren huyendo, han aventado gases lacrimógenos, se crea mucha confusión. Cambio mi ruta y me encuentro entrando en la plaza de la Constitución que en el centro alberga un asta con la bandera de México elevada al máximo, siento algunas miradas que con desconcierto me observan, solo llevo este vestido blanco muy transparente que es lo único que cubre mi cuerpo.

Por fin me encuentro frente al Palacio Nacional, y la marcha se concentra justo detrás de mi en la plaza de la constitución, me encuentro con una fogata y una franja en color rojo que va exactamente frente a la puerta principal del Palacio, existe seguridad, hay una doble valla y granaderos vigilando, pero también camarógrafos del gobierno que documentan este evento, mientras me arrastro y paso por el fuego capto la atención no solo de personas que asisten a este recorrido, también el de la seguridad y los camarógrafos, al llegar a la valla que se encuentra frente a la puerta principal, me levanto el vestido y me orinó. Al mirar de frente me encuentro con una multitud que rodea el acto, siento algunos flashazos sobre mi rostro, me quito el vestido y observo a los camarógrafos siguiéndome a cada momento, me adentro en la multitud, me pasan mi ropa algunos colegas que me acompañan y ya vestida me pierdo entre todos ellos.

Este performance, fue una enorme experiencia, donde la adrenalina, por el riesgo que implico estuvo presente en cada minuto y segundo que duro el performance. Indudablemente un acto artístico que me permitió expresar una injusticia social que muchos mexicanos sentimos y casi nunca nos atrevemos a expresar y mucho menos a partir de un acto estético". Por Esmeralda Pérez